Surge una nueva polémica entre los estudiantes universitarios de España con un nuevo plan que el Rectorado de la Universidad Carlos III de Madrid está intentando aprobar con el objetivo de ponerlo en vigor el curso que viene.

Como si no fueran suficientes las continuas protestas que está generado el recién instaurado Plan Bolonia, como ocurrió la semana pasada con las encerronas en universidades de toda España, la Universidad Carlos III de Madrid se halla en trámites para la ratificación el próximo curso del llamado Programa de Honores. Este nuevo plan del que la sociedad todavía no conoce bien su contenido, se está desarrollando casi en el más absoluto silencio, pues son pocos los sectores tanto de estudiantes como de profesores que conocen su existencia. La Delegación de Estudiantes está  actualmente llevando a cabo, a través de su Comisión de Información, una campaña informativa para hacer llegar el borrador de este plan a todos los alumnos a través del correo universitario. La Delegación de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación ya se ha posicionado en contra tras haber estudiado el segundo borrador emitido por la universidad este mismo mes.

En líneas generales el Programa de Honores se orienta a crear unos Grados Honoríficos en contrapartida a los actuales Grados, a los que solo podrán acceder alumnos con una nota superior al 7 en el caso de ingenierías, alcanzando el 8,5 en el caso de Grado de Periodismo, por ejemplo. Los alumnos deberán llegar a la universidad con esa nota y mantenerla, es decir, su primer año universitario será una especie de prueba a superar para poder entrar en el segundo curso en este programa. Además necesitarán un nivel determinado de inglés, el cual, si no lo poseen, deberán adquirirlo con cursos que impartirá la propia universidad que tendrán que ser financiados por el propio alumno. Una vez dentro del programa el alumno recibirá una instrucción "especial" adaptada a su mayor predisposición al estudio en comparación con el resto de alumnos, consistente en la posesión de un profesorado especial y unas instalaciones (cafetería, salas de ordenadores...) diferentes a las utilizadas por los alumnos de Grados convencionales.

La Delegación de Estudiantes intuye que este nuevo plan no se trata de otra cosa que de una tirita para solventar las deficiencias que el Plan Bolonia ha traído consigo basándose en una cita textual de este borrador: "El Programa propuesto tiene que adaptarse a la realidad de los nuevos planes docentes: grados con oferta bastante inflexible de asignaturas, sin posibilidad de "libre elección" y sin apenas núcleo de formación general compartido", y critica lo que creen supondrá la creación de una "élite" entre los estudiantes.