Al Plan Bolonia no paran de salirle opositores estudiantiles. Si a finales del año pasado, alumnos de la Politécnica de Valencia, Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid protagonizaron encierros y multitudinarias manifestaciones por las calles, recientemente se les ha unido universidades de indudable prestigio: Pompeu Fabra de Barcelona y la Carlos III de Madrid -y ésta última, habiendo implantado formalmente el Plan Bolonia-. ¿Las causas?, la mercantilización de la educación, reducción excesiva de contenidos, etc. Sin embargo, el problema posiblemente no esté en el seno del propio Plan Bolonia.
He aquí donde aparece, o en esta ocasión, no aparece el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que tras 5 meses de huelgas y protestas, y más de tres años de "progresiva implantación" -la cuál, hay que añadir, supuso un auténtico fracaso y no se llegaron a los pertinentes acuerdos con las universidades lo que llevó a retrasar la fecha límite de homologación para junio del 2010- decidió a principios de este año dedicar un 2% del Presupuesto a "promocionar e informar a los estudiantes de cuáles son las características de este plan que pretende homologar todas las carreras a nivel europeo". Ha llegado, pero tarde. La campaña anti-Bolonia, clandestina y compuesta por universitarios, se ha adelantado al mismísimo gobierno español con su tarea informativa.
Así pues, en el último mes hemos podido apreciar en forma de programas especiales, reportajes, minutos de información en telediarios y páginas de periódico que la tardía inversión de Zapatero en dar a conocer el Plan Bolonia está surtiendo efecto. Incluso, el presidente del Gobierno se ha aventurado a realizar modificaciones en el plan centrándose en los aspectos más polémicos. Hago referencia a que los estudiantes que los estudiantes que aprueben a la primera todas las asignaturas, se les reembolsará la cantidad pagada por la matrícula; y en el caso de que los estudiantes trabajen a la vez, se les ofrecerán ayudas para pagar la carrera, subvencionándoles el 100% de la matrícula, siempre y cuando aprueben la mitad de los créditos. Facilidades, rectificaciones y publicidad, mucha publicidad, pero tarde.
Estoy convencido de que si esta misma campaña de información se hubiera realizado un año antes, la polémica entorno a esta reforma sería muchísimo menor. Por ello, cabe destacar la grave desinformación de aquellos que presumen de estar informados e informan, precisamente, de los aspectos negativos del plan. Esto únicamente alienta la confusión y la crispación, y más en un tema tan controvertido como es la educación.

En parte tienes mucha razón, es otro punto de vista, aunque bien sabemos todos que la causa de nuestra lucha es la mercantilización de la universidad, el aterrizaje de la empresa en las aulas. Y parte de la culpa de esto lo tiene ZP, pero también Aznar, y Rajoy que se hace el sueco con el tema.