Un tema que preocupa bastante a la sociedad actual es la juventud. Mayor accesibilidad a puestos de trabajos, educación o formación son algunos de los reclamos más importantes. Los gobiernos incentivan a los jóvenes con becas para estudios en el país o para viajar al extranjero. También cada día es mayor la creación de cursos o grados especializados para la formación laboral de los jóvenes. Incluso se fomenta la práctica de deporte con la construcción de instalaciones deportivas en todos los barrios o de centros culturales y recreativos. Pero hoy en día, las autoridades se enfrentan a un problema mayor con este sector de la población que toca la ilegalidad y que hace convertir en enemigo de los jóvenes a los organismos de poder locales.
El tema a tratar es el denominado "botellón". Esta práctica normalmente nocturna que se concentra en los fines de semana incluyendo la noche del jueves, se ha extendido asombrosamente en muy pocos años. El beneficio que los practicantes adquieren con esta actividad está clara, diversión. Consumir alcohol en la calle (acción penada hoy en día) con un grupo de amigos, además de favorecer a la economía de los jóvenes, pues el dinero que se gastan en ese consumo en el interior de un local sería muchísimo mayor, se ha convertido en la mejor forma de diversión que encuentran en sus noches de juerga. ¿El problema? Además de suponer como ya hemos adelantado una infracción a la ley, con multas de hasta 300 euros, el mayor perjuicio que parecen provocar es la contaminación acústica nocturna en las calles. Numerosas son las llamadas de vecinos perjudicados por el escándalo que estos botellones generan cada semana. Gritos, música excesivamente alta proveniente de coches o deterioro del mobiliario urbano son las más comunes denuncias que realizan los vecinos.
¿Existe solución? El problema en realidad parece agravarse cada día más porque como recoge el periódico 20 Minutos, ya no se ven aquellas concentraciones masivas de jóvenes sino que hoy proliferan los grupos pequeños denominados "microbotellones" con una gran ventaja frente a las autoridades: la fácil movilidad. Ahora están en esta calle y dentro de 20 minutos pueden estar dos paradas más allá de metro.
La erradicación por tanto, parece muy difícil y la única solución que se contempla como eficaz es el acondicionamiento de lugares determinados para la realización de estos "microbotellones" de forma legal de manera que las autoridades no tengan que tirarse todas las noches corriendo detrás de los jóvenes y que los vecinos no vean su sueño perturbado.


"Vengo a Berlín como tantos de mis compatriotas lo hicieron antes de mí. Esta tarde, no os hablo como candidato a Presidente sino como ciudadano; un ciudadano orgulloso de los Estados Unidos y un conciudadano del mundo". Con estas palabras, después de los pertinentes agradecimientos a la canciller alemana Angela Merkel y su gabinete, Barack Hussein Obama iniciaba su discurso ante 200.000 personas, el 24 de julio del 2008, en la Columna de la Victoria. Victoria, precisamente, la que se produciría en las elecciones americanas en noviembre. Su campaña electoral dejó numerosas anécdotas, esperanza y mucho, muchísimo simbolismo político. Patrón que retomaría en la toma de su poder, emulando el trayecto en tren que recorrió Abraham Lincoln cuando fue nombrado presidente de los EE.UU.
Según
Romance o drama "
correr más que un guepardo, detener un vehículo y el don de la eterna jueventud. 
